Aliéntame cada día
para mantenerme en pie
para que aumente mi fe
y enarbole mi alegría.
Haz, Dios, que la vida mía
esté llena de optimismo
sobre el furor del abismo
y de la melancolía.
Mi corazón te confía
la luz de cada segundo
porque conformas mi mundo
de la paz y la armonía.
Haz que exista poesía
en la vida y el ambiente
para que crezca mi mente
en la sutil ambrosía.
Que siempre la algarabía
esté dentro de mi pecho
para vivir cada hecho
sin temor y sin porfía.
Llena mi agenda vacía
con los puntos de tu nombre
y que el corazón se asombre
de tu hermosa sinfonía.
Que suene una melodía
eternamente a mi oído
y un universo florido
ilumine cada día.