A mi llano.
Dicen que en el mar la vida es más grata,
algo que respeto pero que no apruebo
pues me agrada el llano con su paraulata
y el sol que me quema con un día nuevo.
¡Cómo me fascina luchar con el fango
en el pleno invierno de brioso aguacero
o fresquear debajo del árbol de mango
mientras saboreo fruto placentero!
Divina agua fresca tomo del molino
la cual al momento meto en la tinaja,
y tengo a la mano el líquido fino
que ante sus efectos todo sopor baja.
Montar un caballo por amplia sabana,
comer un hervido de gallina criolla
o ver el ordeño cuando en la mañana
mi abuela recoge todo en una olla.
Sabrosa se escucha durante unos ratos
la alegre porfía de muchos turpiales
o la enorme bulla de los araguatos
-ensueño agresivo de notas brutales-
La vida en el llano resulta un encanto
pese a que en verano nos arde el calor
porque a la laguna vamos entre tanto
con ricas patillas de rojo color.
Es muy deliciosa siempre una ternera
en una parcela que cerca se mira
mientras la miel pura se encuentra en espera
de la bella chica que inquieta suspira.
Mi vida en el llano desde niño ha sido
de pararme suempre en tiempo temprano
y aunque el bello mar fabuloso ha sido
yo no cambio nunca mi querido llano.