El amor es algo maravilloso por múltiples causas, primero porque lo hemos vivido y sabemos de que se trata, esa tesitura dulce, cándida de embelesamiento donde nada puede salir mal si esta el amado, segundo, porque desde pequeños nos lo han presentado como la cosa más positiva del mundo, capaz de hacernos abnegados, misericordioso, amoroso, otras más, y sin embargo, porque sufrimos, a que se debe que esas jornadas de campo apacibles pasen a ser lóbregas, oscuras, y tortuosas.
Evidentemente estamos ante dos caras de una misma moneda, ambas bien opuestas, pero partiendo del mismo sentimiento, aqui nos abocaremos de la negativa, por eso no debemos sufrir por amor.