Es la tarde de un viernes de junio, las temperaturas son de una intensidad inmensa. El sol hace de las suyas. Hoy la lluvia se esfumó, parece que no le alcanzó lagrimas que derramar al cielo. El perro y el gato duermen en el patio mas relajados que nunca, algo poco usual. Me dispongo a regar las plantas ornamentales para que la tierra seca de tanto sol vuelva a oler a naturaleza. Mis cactus están mejor que nunca y su amigo el sol les tiende su mano. Nada, todo tan tranquilo que me preocupa aunque no pase nada. Es como un déjà vue de otro momento.
Así se pasa el día y nuestras horas acá. Feliz fin de semana.