Sin culpas, un momento a solas.
Es muy grato para mí escribir por primera vez en esta comunidad, agradezco a los creadores por este espacio para expresarnos.
Entre la cantidad de actividades que realizamos cada día y que son responsabilidades difíciles de evadir. Se nos pasan las horas y no nos damos cuenta de nosotras, es que cuando somos profesionales, esposa, mamá, ama de casa y más, llega un punto en que necesitamos un respiro sí; sin que la culpa nos acompañe queremos estar solas tan solo un momento.
Pues, les digo que he deseado no una, sino en varias ocasiones estar sola, en silencio, sin hacer nada. En mi cama o en el sofá viendo una película, leyendo un libro o tomando un café recién colado, contemplando la lluvia por la ventana o en definitiva únicamente dormir. Es que creo que humanamente es justo y necesario sentir cansancio, hacer una pausa; sin sentir culpa, he disfrutado cuando mi casa está en silencio total, sin mis hijas, sin mi esposo me siento relajada. Resaltando en todo momento que en mi caso hablo de horas, no de días ni para siempre, tampoco pido vivir en soledad. Porque el punto no se trata de que no me guste mi vida y quiera salir corriendo No, me refiero a esa necesidad de un descanso sin sentirme mal por no estar con mis hijas, que no parezca que me molestan o no las quiero.
Esto es algo complicado para explicar, pero inevitablemente lo he querido, tal vez alguien aquí entienda lo que quiero decir o seguramente han experimentado sentirse así. Pienso que como mujer tenemos muchas cargas con las que podemos, pero llega un día en que gritamos auxilio, quiero parar por un momento y tomar una copa de vino, un ponche, en fin un trago y disfrutarlo; de hecho ya lo he experimentado y es muy reconfortante hasta siento que descanso, luego llegan mis hijas y todo está bien de nuevo.
Seguramente el sentir esa culpa no es ni tan malo, pero se siente la verdad es que sí. Hoy lo manifiesto y me siento honesta conmigo misma por hacerlo.
Todas las fotos son de mi propiedad tomada con mi celular.
El lema de mi vida es la gratitud