Imagen propiedad @lanzjoseg
Ciertamente, la vida se torna compleja en alguna etapa y una de ellas es la adultez o cuando ya tienes responsabilidades y cuentas mensuales por pagar; se pudiera decir que cuando se es niño se vive más bonito, tranquilo y aunque tienen problemas como tener un juguete o no, pelear con un amiguito o hermano, comerse toda la comida y otras pequeñas cosas que a esa edad son un problema nada comparado con los que llegan cuando creces.
A decir verdad no todas las personas viven igual ni padecen lo mismo, pero una familia promedio si tiene mortificaciones y la economía siempre se está ajustando limitándose de muchas cosas que quisieran disfrutar más y no pueden. Comienzan las prioridades y son la casa, los hijos, alimentos, pagar las cuentas y todo se puede tornar peor si alguien se enferma o se queda sin trabajar.
Hay momentos más grises donde la tormenta parece no tener fin y otros donde puedes respirar tranquilo; sin embargo, hay un punto diferenciador y es los ojos con los que mires las cosas y la forma en que lo asumas. Los problemas llegar y muchos no los puedes evitar mientras que otros sí, es bueno colocar en una balanza todo lo que está en tus manos por resolver y lo que por ahora no, de esta manera vas solucionando uno a la vez.
Claro se requiere de una actitud valiente, positiva, fuerte y sobre todo decisiva para enfrentar las cosas; entonces esa mañana cuando despiertas comienzas por agradecer un nuevo día que será tan importante y provechoso como tú quieras. Todo puede cambiar, hacerlo distinto de ayer y agradecer la nueva oportunidad que solo estará en tus manos hacerla diferente o no, por eso no hay que dejar que el motor se apague aunque a veces indique que está en rojo hay que recargarlo y activarlo; siendo esto una actitud individual, pero que puedes contagiar a otros.
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El lema de mi vida es la gratitud / My life motto is Gratitud