La terapia con piedras curativas es una práctica cada vez más común. La idea es que las piedras y los minerales tienen propiedades energéticas casi mágicas, capaces de entrar en contacto con formas vivas y restaurar la armonía y el equilibrio psicofísico de quienes los mantienen cerca.
Hay muchas personas que creen que estos elementos naturales pueden aportar beneficios al cuerpo y a la mente y como también son hermosos, créalo o no, ciertamente no causará una mala impresión llevándolos en forma de brazaletes y colgantes para verificar su efectividad. Puedes aprender mucho más aquí.
La amatista tiene una fuerte connotación espiritual. Se considera una piedra de equilibrio, que aporta calma y concentración, calma los instintos más agresivos y promueve la humildad, la justicia y la honestidad.
A menudo se utiliza en entornos para aportar energía positiva a habitaciones como el salón y el comedor, donde las personas son bienvenidas. Físicamente, se cree que ayuda a resolver enfermedades de la piel y del sistema nervioso.
El cuarzo rosa y el celestial juntos son una combinación ganadora. El primero es un símbolo del amor universal, refuerza la autoestima y la empatía y reduce sentimientos negativos como los celos y la envidia.
El segundo promueve la comunicación y la expresividad y es un excelente antídoto contra el estrés y el miedo. La combinación de los dos produce una fuerte energía positiva, capaz de ayudarte en los momentos difíciles, especialmente en las relaciones.
Para que los deseos prevalezcan, es necesario que tengas claras tus intenciones y objetivos. El cuarzo blanco le ayuda a encontrar la dirección correcta, gracias a su luz pura y su color blanco.
Esta piedra te ayudará a limpiar de todas las energías negativas y estancadas y de todas las ideas confusas y turbias, permitiéndote descubrir nuevas perspectivas.
Poner estas dos piedras juntas te traerá mucha inspiración. La labradorita tiene un poder casi místico, que desarrolla el intelecto y las habilidades intuitivas. Es el aliado adecuado en tiempos de grandes cambios y nuevos comienzos, porque su aura le dará fuerza y conciencia.
La Pirita, por otro lado, es la piedra de la abundancia y la prosperidad. Juntos forman una sociedad formidable, ideal para llevarla al lugar de trabajo, para estimular la creatividad y atraer el éxito y la fortuna, alejando la envidia y la malicia.
El ámbar es una piedra beneficiosa, casi curativa. Se considera una ayuda para la autocuración, tanto física como emocional, y para la compensación.
Tiene una fuerte energía purificadora, que estimula la fertilidad, la creatividad y la promoción de ideas. Es una piedra concreta, útil para no perder nunca el contacto con la realidad circundante.
Los tonos suaves de estos dos cristales sólo pueden traer vibraciones positivas. La combinación de apophyllite y cuarzo arlequín crea un aura de armonía y amor. El primero tiene la capacidad de equilibrar el cuerpo y estimular su energía.
El segundo tiene todas las propiedades de los otros cuarzos amplificados. Juntos traerán un sentimiento de paz y bienestar mental, así como una emanación de amor.
Cornelia estimula la energía psicofísica y la creatividad. Es una piedra muy utilizada para la meditación porque ayuda a mantener la concentración en el presente y a dejar atrás el pasado.
El aragonita se beneficia de la tierra y estimula la conexión con la naturaleza, demostrando ser complementario a la cornalina en la estimulación de la separación entre pasado y presente.