After suffering complete failure in every single one of his romantic relationships, Mr. K decided that the healthiest — and cheapest — option would be to buy himself a cutting-edge female android, equipped with artificial intelligence and programmed to be the ideal girlfriend.
Of course, it would be a bit complicated to make his parents understand they'd never have grandchildren, but to be honest, he'd never felt the desire to be a father anyway.
Modern life was already complicated enough without having a human wife who, no matter what you did, was never satisfied.
Besides, Mr. K knew he wasn't exactly an Adonis, and even so, he wasn't willing to settle for an ugly woman — who would probably be the only kind of woman who'd even notice him.
He'd learned that lesson back in his tender childhood, when his first love broke his heart. Besides, if he ever married an ugly woman, his children would turn out little better than eyesores, and he knew firsthand what it was like to suffer from being unattractive.
Having weighed it all, Mr. K sat down to fill out the order form with all the necessary specifications for the "perfect woman," though he couldn't decide between a Marilyn Monroe model or an "original" with a unique face — pricier, but one of a kind.
Doing a quick calculation, he concluded that he could have bought at least 10 androids if he hadn't wasted so much time trying to date human women — and he chose the customized original version.
Después de haber sufrido un fracaso total en cada una de sus relaciones sentimentales, el señor K decidió que lo más sano -y barato- sería comprarse una androide femenina de última generación dotada de inteligencia artificial y programada para ser la novia ideal.
Por supuesto sería un poco complicado hacerles entender a sus padres que no tendrían nunca nietos, pero para ser sincero, nunca había sentido el deseo de ser padre.
La vida moderna era de por sí bastante complicada como para tener una esposa humana, que sin importar lo que uno haga, nunca resultan complacidas.
Además, el señor K sabía que no era precisamente un Adonis y aún así no estaba dispuesto a tener una mujer fea, que lo más probable fueran las únicas que se fijasen en él.
Eso lo aprendió en su tierna infancia cuando su primer amor le rompió el corazón. Además, si llegase a casarse con una fea, sus hijos serían poco menos que adefesios, y él sabía lo que se sufre siendo poco agraciado.
Analizado todo eso, el señor K se dispuso a completar el formulario de pedido con todas las especificaciones necesarias para tener la "mujer" perfecta, aunque no se decidía entre una Marilin Monroe o una "original" con rostro único, aunque más cara.
Haciendo un cálculo rápido llegó a la conclusión de que se hubiera podido comprar al menos 10 androides si no hubiera intentado tanto tiempo tener parejas humanas y eligió la versión original personalizada.
Texto original en español. Traducido al inglés por Claude (Anthropic). lustración hecha por Meta AI