Aquí estamos de nuevo, juntos... Compartiendo los pesares y las penurias.
Traficando sentimientos al compás del dinero, hoy, solo estamos callados nos cuesta comprender las similitudes de los problemas.
Los demás claudicaron, nosotros continuamos.
¿Para que seguir brindando un espacio a quienes no nos entienden?.
¿Para que forzar una sonrisa?.
Deseo impetuoso de ser hipócritas con los demás seres, no faltan las ganas de lanzarnos por la borda.
Hoy por fin siento una tranquilidad ficticia, ficticia pero tranquilidad al fin. Tranquilidad que cabe acotar no duro mucho; a penas unos 30 minutos o 1 hora.
Golpe de realidad que azota nuestras puertas, tocando lo más profundo de nuestros sentimientos. Deseos de grandeza que tocan cada vez con más fuerza nuestro pecho, a punto de explotarlo, forzando más el dolor, provocando presión a un llanto sostenido por no alcanzar dicha grandeza.
Superioridad ajena y absurda que quiere hundirnos.
Intento inútil por querer soltarnos, precio injusto que hay que pagar.
Hoy nos despedimos, no queremos quedarnos más tiempo. Queremos tocar nuestro pequeño refugio que a veces se vuelve campo de guerra, no sabemos lo que nos espera solo queremos ocultarnos y salir corriendo, para así recargamos y seguir viviendo.
