¿Qué queda para después?

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9y

Los ancianatos son lugares tristes y sombríos para cualquier abuelo. Lleno de personas mayores a las que ya no visitan, caminan de aquí para allá recordando lo grandes que un día fueron, otros dan vueltas y hablan consigos mismos preguntándose 


        "¿Qué hago aquí?"          "¿Por qué mi familia me encerró como a un animal?"       "¿Qué fue lo que hice?"

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     Una amiga y yo decidimos ir a uno solo para curiosear. Gracias a Dios nuestros abuelos están fuera de estos recintos de amargura y nostalgia.

     Una de las enfermeras nos asigno a una abuela que le encantaba tejer en los viejos tiempos. Intentamos que agarrara la aguja, pero la enfermera le hablaba fuertemente y nosotras petrificadas ante la situación. Por lo que mi amiga actuó indicándole a la intransigente que a lo mejor le dolían los dedos a la anciana y si podría ir a buscarle un ungüento, esta fue la única manera de que dejará tranquila a la nana.

     Le preguntamos a la ancestra  su nombre, "Rossana" dijo ella con una gran sonrisa y ojos cristalinos. Iniciamos una conversación de grandes amigas con ella. Fue muy alentador conocer la vida de una gran persona. La de ella.

     Le pedimos a Rossana que nos enseñará a tejer. Ella tomó las agujas para detallarlas exhaustivamente mientras movía sus labios para expresar: 

"Mi madre fue quien me enseño a tejer y me enseño el significado del amor.

     Nosotras muy sorprendidas exigimos que nos contará la historia, Rossana accedió.

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"Mientras mi mamá tejía sentía como yo me movía dentro de ella. Gracias a mis movimientos ella supo que yo sería niña sin que el doctor le dijese. Entonces, tejió muchos vestidos, cintillos, zapaticos morado, rosa y verde manzana.  

Unos meses antes del parto, su doctor le dijo que este sería de mucho riesgo. Ella sin miedo alguno le contesto 'Conozco perfectamente a mi niña, ella y yo somos lo suficientemente fuertes para soportar esto.' Sin embargo, el doctor tomo precauciones para el día del parto lo que fue innecesario pues todo resulto con gran éxito."

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Justo al terminar su historia, tomó la aguja e hilo para explicarnos todo lo referente a este arte. 

    Fue muy  grato ese día pues Rossana  solo quería ser escuchada, solo quería recordar y dar a conocer a su valiente madre. 

Ser atentos a las peticiones de los demás nos hace más humanos.

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