¿Quién no ha vivido con un malhumorado en la vida?
Todos podemos tener nuestros momentos de malhumor que se consideran totalmente normales, siempre y cuando no sea una conducta habitual. Si el malhumor se instala en forma permanente en nuestra actitud y comienza a ser algo más que circunstancial, deberíamos conocer las causas y hacer algo al respecto.
Radiografía de un malhumorado:
- Muchas veces no tienen mayores motivos para su estado de ánimo.
- Les molesta la compañía pero, por otro lado, se quejan de que están solos, se aburren pero no tienen ninguna iniciativa. Viven contando sus problemas pero son incapaces de escuchar a los demás.
- Son personas eternamente disconformes, intolerantes e individualistas que no pueden ser felices de ninguna manera. Por lo general, a través de su mal humor canalizan sus energías negativas provocadas por sus desequilibrios emocionales y lo han convertido en un hábito.
- Son muy difíciles de tratar porque creen tener siempre la razón. Poseen una visión pesimista del mundo.
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El malhumor como enfermedad.
¿Ver el vaso medio vació o medio lleno?
Todos atravesamos por problemas que nos producen sufrimientos. La cuestión no es solo resolverlos sino conocerlos y aprender a vivir con ellos de la mejor manera posible. En ocasión llamamos problemas a ciertos desafíos que la vida nos impone y que no son más que oportunidades para evolucionar y no quedarnos estancados; otras veces llamamos problemas a situaciones comunes de la vida dándoles una connotación trágica que no se merecerían si aceptáramos que son inevitables.
Técnicas para terminar con el malhumor
- Muévete al aire libre, encuentra inspiración y paz en la naturaleza.
- Habla y escucha, es necesario expresarse, pero también saber escuchar.
- Ayuda a los demás, de paso te ayudaras a ti mismo.
- Toma conciencia, de tus acciones y palabras.
- Respira, disfruta del aroma de una linda flor, una deliciosa comida o una agradable esencia.
- Sube el volumen a la música, disfruta tu canción favorita y mueve el cuerpo al compás de ella.
- Duerme lo suficiente, tu cuerpo y mente lo necesitan.
- Ríe, hasta de las cosas mas sencillas y tontas.
- Ve a terapia, si de verdad lo crees necesario.
- Acurrucate con alguien, dile cuanto lo quieres.
- Viaja, aunque sea un par de días para airear tu mente y ver nuevos paisajes.
- Se feliz, nadie más lo hará por ti.
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Para finalizar te dejo esta reflexión
Como siempre estaré agradecida de tu lectura, comentario y voto. @kochoa
Fuente de apoyo "Revista Salud Alternativa".