Esto es parte de mis divagaciones, de las cosas que escribo cuando mi mente se satura. No sé si calificarlo como prosa, pero por ahí va la cosa.
Todavía sueño con este lugar. Lo veo muy claramente, lo veo dormida y también cuando estoy despierta. Como si nunca lo hubiese dejado, como si hubiese estado allí ayer.
Respirando el aire suave, con el viento cálido en mi rostro.
La gente. Las caras que conocí de por vida, que vi crecer junto a mí. Los lugares, la rutina. Todas esas cosas que quedaron en mí. Y la sensación que extraño tanto, la de dominar un lugar sabiendo que soy lo mejor que puedo ser.
Como extraño este lugar. Fue mi hogar durante tantos años, que aún lo extraño. La gente que me quería y que al mismo tiempo me enseñó tanto. Echo de menos a este lugar, al que no quiero volver, porque sé muy bien, desde el fondo de mis entrañas, que no sería lo mismo. Nunca.
Todos querían irse.
Irse. Salir, salir, salir, terminar.
Pocas personas entendieron que nunca tendríamos algo como lo que teníamos en ese momento, nunca más. Comprendieron mi dolor, mi ansiedad naciente. Así que disfrutamos mucho, nos reímos demasiado, hasta que nos dolió el estómago y nos costó respirar.
Sé que es la melancolía. Sé que estoy donde quiero estar. Echo de menos el lugar donde todo parecía ser tan agradable, tan tranquilo, tan organizado a su manera. Lo recuerdo, pero sé que mi mente me hace trampa, recordando las cosas mejor de lo que eran. Fue increíble, no puedo decir lo contrario. Extraño mucho este lugar, la sensación de estar segura de lo que tenía, lo que había construido. De ser la mejor. O una de las mejores. Pero no echo de menos a muchos de los que solía llamar amigos. Creí que lo haría y por un tiempo así fue. Después lo supe. Crecí.
Hice nuevos amigos, cosas nuevas para compartir, nuevas razones para reír hasta caer. Nuevos recuerdos que tanto aprecio con personas que me entienden en mis silencios. Llevo este lugar conmigo, he llegado a creer que lo dejé, que lo que sucede es que nunca me dejó.
Foto tomada de mi instagram.
¡Gracias por leerme!