Tomaste mi mano sin asco
sin recelo
me sorprendiste
me diferenciaste
en aquellas ramas de sangre donde crecenme diste cobijo, te transmutaste de la nada
apenas te divisé
Como el choque de dos cargas eléctricas
una ola y otra ola maquinadas por el viento
tomaste mi mano albina y me hiciste caer
en la agonía
y te vi dibujada, dibujada en la pared
Cerrando los ojos centelleantes
esa mueca de tu boca que hace temblar los girasoles
giras en un instante, te multiplicas
e interactuas en diferentes planos.