Este escrito es muy personal para mi, va escrito para mi papá, quien no ha estado presente en mi vida, al menos no de forma permanente. Espero les guste y que las personas que hayan vivido o viven algo similar puedan sentirse identificadas.
Escribir para alguien es difícil, pero escribir para alguien que sabes que no te leerá es aun más complicado. Agregando además, que yo contigo siempre he sido de pocas palabras, de sentir mucho y decir poco. Siempre me ha faltado valor para decirte lo que pienso y siento, me ha faltado valor para escuchar lo que tú sientes y piensas, quizás por eso no lo pregunto.
Recuerdo que desde pequeña nuestros encuentros han sido breves, incómodos, forzados, raros. Yo siempre he querido más de ti o bueno, quizás no más, simplemente he querido lo que quiere toda hija: Un papá. El problema es que no estoy segura de que tú hayas estado preparado para ese rol. Está bien, papá. Yo puedo entender eso o al menos lo intento.
Ya con 23 años quisiera decirte que tu ausencia se ha hecho más fácil, pero seria mentirte. Tu ausencia solo se ha hecho más notoria, más profunda y más sentida. Tu ausencia se ha llenado de más preguntas sin respuestas y eso es lo que más me sobra, papá. Me sobran preguntas para hacerte, me sobran porqués, me sobran interrogantes... Me sobra tanto, papá. No te imaginas cuánto.
Si he sentido rencor, papá. ¿Para qué mentirte? La idea no es engañarte, eso no va conmigo. Ya hay demasiados engaños aquí. Yo no quiero uno más y menos de mi parte. Así que sí, ha habido rencor en estos 23 años, pero he ido luchando para que desaparezca, porque sé que al final, el rencor solo me daña más a mí. Poco a poco he ido sanando y el rencor ha ido cediendo, pero te sigo extrañando. Aunque en ocasiones me parece irónico porque pienso... ¿Realmente es posible extrañar algo que no se ha tenido? Pues sí. Yo te extraño a ti, papá.
Este desahogo lo hago para mi. Escribir siempre ha sido terapéutico para mi y ya que me cuesta decir lo que siento en por ti en voz alta, prefiero tomarme el tiempo de plasmarlo en palabras. Tampoco escribo esto como reclamo o queja. Ya a estas alturas no busco eso. Si te soy honesta, aun busco oportunidades para ti y para mí, papá. Busco que me des una oportunidad a mí y yo darte una a ti, para conocernos, para conectarnos, para hablar, para darnos tiempo, para que yo pueda tener un papá y tú puedas tener una hija.