Si bien es cierto que en los llanos se ven increíbles puestas de sol, mientras el horizonte se ilumina con luces de fuego, los que observan y los que no, sienten los colores de la llama transparente evaporarse en los 40° C. quizás por eso el famoso apodo a esta tierra “San Calor”.
Las pequeñas niñas de zapateos folklóricos y decorado tricolor en el cabello, saltan y caen en puntillas por la magia del Cascanueces, los varones de botas y camisas de cuadro, encestan, batean, golean y celebran triunfos. Con esto no quiere decir que olviden sus hábitos originarios, siempre la representación de las pampas está presente, basta solo escuchar un “madre” o un “a pues” para saber que estas frente de un llanero.