Que en mi vida iba a encontrar esa pieza faltante de mi corazón.
De hecho este juego lo había dado por terminado....
Me había tocado sufrir, llorar, rogar, nada de lo que yo había entregado, había dado frutos...
Sin dudas la pieza que engranaba en el rompecabezas de mi vida, se había perdido, por lo que sería un entretenimiento perdido en algún baúl de juguetes olvidados.
Así me sentía, como un juguete discapacitado que era incapaz de hacer feliz a quien lo tomara.
Pero un día de la nada, apareció él, con su linda sonrisa, con esa mirada que la cautivó y atrapó por completo...
Pensó que era un sueño y que producto de los deseos perdidos.
Su manera de tratarla, de enseñarle a ver qué si existían hombres buenos, que podían llegar a amarla…
Llegó en el momento exacto, pues ya ella se había cerrado al amor, pero él con toda su seguridad y caballerosidad, fue adentrándose en su corazón…
Entonces el rompecabezas, volvió a unir sus piezas y a tomar un color diferente, un color de vida y esperanza...
Ahora todos los días, los dos los dos mantienen esas piezas en su lugar, con dedicación y cuidado de las pequeñas cosas que hacen del amor un cumulo de experiencias para que jamás se vuelvan a romper o se vaya alguna pieza.
Han descubierto que la magia de compartir es eterna cuando ambos como uno solo, enfrentan la vida y sus problemas y que no hay nada que los pueda separar.