Día a día siempre tenía el presentimiento de que había algo en tu mirada, tu inquietud al hablar, tu decir de:
-Yo no estaba, yo no sabía, me quedé dormido.
En fin palabras que cubren faltas, se usan para justificar asuntos injustificables, las mismas que da la vida cuando los sentimientos cambian, cuando el amor se acaba.
Hoy recojo mis pertenencias sentimentales, borro tu nombre y el mío, y sigo mi camino hasta donde me lleve el destino o hasta que la vida quiera, mi corazón sane y mi respiración baje su ritmo acelerado turbando mis sentidos y acelerando mis pensamientos.
Se acabó, lo sé, y me duele grandemente, pensé que nuestro amor no tendría fin, que llegó para quedarse y me olvidé de esas palabras tan reales que circulan por allí, que escuchamos a diario y que son: Nada Es Para Siempre.
Siento que no estoy perdida, seguiré esperando una nueva noche con un nuevo amanecer y tal vez una nueva ilusión que toque mi puerta.
Soy joven aun y no creo en príncipes encantados que vendrán a rescatarme del dolor, pero si estoy convencida que el amor es magia, un hechizo que embriaga y nunca muere, por lo que ahora sé, que tal como lo presentí, que el tuyo no lo era.