¡¡Dime!! . . ¿qué haríamos tú y yo al encontrarnos?. . .
Nos alejamos hace tanto tiempo sin un adiós, ni una razón que diera explicación a que lo nuestro llegó a su culminación.
Me mirarás quizá, te miraré, lo sé. . . bajaré la mirada, un aire de desconcierto y desconfianza fluirá entre los dos.
Seguro mis sentidos se doblegarán ante un beso, y mi piel querrá derretirse ante la cercanía de tu cuerpo, sé que mi corazón ha de desorbitarse ante tan inusitado repliegue de distancia y silencio.
¡¡No quieras buscarme!! no quieras jugar conmigo, no quieras despertar del letargo éste sentimiento dormido.
No somos adolecentes que juegan y se entregan a un ritual de roces inocentes.
Somos dos adultos jugando con fuego y se niegan luego a mirarse de frente.
No quieras buscarme, no quieras jugar conmigo, no pretendas que te abra el corazón como a un niño que necesita abrigo
No quieras burlarte de mi torpe e insensata emoción que hoy más que nunca necesita verdad, y no un burdo juego que con levedad le deje otra vez herido el corazón.