Generalmente los comienzos son difíciles, en algunos casos algo traumáticos, sin embargo, en esta oportunidad y luego de la invitación que me hicieren mis amigos de la comunidad@cervantes me animé hoy día a iniciar mi blog en
@bloque64 y a sabiendas de que este contenido también será publicado en #steemit, así como visto y leído por las personas que generalmente leen mis publicaciones en esta plataforma, hoy les contaré un poco de mí.
Para no hacer esta publicación estructurada (como de costumbre lo hago) haré esto mucho mas sencillo, en forma de escrito libre, o #freewrite como le llama mi amigo@anomadsoul.
Mi nombre es Gregory Ortiz, soy Docente y Músico de Profesión.
Desde muy joven he trabajado dando clases de música a niños, todavía no era mayor de edad y ya hacia esto como hobby y luego como un trabajo.
Nací en una familia llena de amor, con una educación en valores y con un sentido claro del trabajo puesto que mi núcleo familiar era de clase baja y siempre trabajamos para obtener el alimento, entendiendo mis padres que siempre se debe formar a los hijos en un arte u oficio, y bueno, mi arte y oficio a la vez era, es y será la música.
Como toda historia tiene que tener anécdotas, pues de éstas hay muchas, pero hoy la primera que se me viene a la mente es que en mi primer trabajo formal en el Ateneo de Barquisimeto (estado Lara) tuve la tarea de enseñar a un grupo de niños a hacer música, les di clases de flauta dulce, clases de cuatro (instrumento popular venezolano), y clases de canto durante todo un mes; todo fue excelente menos el momento del pago, puesto que el pago salía en un cheque, y yo era menor de edad en ese momento y como en mis trabajos anteriores me pagaban en efectivo, no tomé la precaución de notificarles a mis jefes mi edad, pero nadie se esperaba que a mi corta edad ya estuviera ganándome la vida dando clases de música.
Mis jefes tuvieron que anular el cheque que me iban a dar, y pensar una manera para pagarme, en ese entonces (hace mucho tiempo) los telecajeros no estaban en todas partes, era complicado abrir cuentas en el banco para un menor de edad, y se hacía complicado todos los trámites, entonces tuve que acudir a mi hermana ya que ella era mayor que yo, presentárselas a mis jefes y hacer la contratación a su nombre para que todos los cheques del pago de cada mes, salieran a nombre de ella, así que yo trabajaba y ella cobraba por mí el cheque y luego me daba el dinero en efectivo.
Desde esa fecha hasta hoy, muchos son los alumnos que he tenido, muchos niños y jóvenes han sido estudiantes en mis clases, algunos en la actualidad son grandes músicos, otros tienen sus profesiones, y otros se han dedicado también a sus familias, yo estoy convencido de que "algo bueno" dejé en ellos, ese conocimiento y afecto que seguro estoy que valoran y que eventualmente puedan acordarse gratamente de mi persona.
Comparto con ustedes esta frase que no me canso de repetir:
"El Conocimiento, así como el afecto, es una de las cosas que al compartir no se pierde, ni se acaba, por el contrario, se multiplica"