Los Desechos Electrónicos - Parte1

kaizag(56)
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Cuando compramos un teléfono celular, una computadora, una tablet o cualquier dispositivo electrónico, nos enfrentamos a dos posibles hechos:

1. El dispositivo funciona correctamente y disfrutaremos de sus servicios durante un tiempo relativamente corto, pues, al ritmo de desarrollo de las nuevas tecnologías, el nuestro pronto estará obsoleto y desearemos o necesitaremos adquirir uno nuevo.

2. El dispositivo que nos entregaron forma parte del pequeño porcentaje de los equipos que presenta fallas de fábrica y no pasó por los controles de calidad.

Si el caso es el primero, el equipo en cuestión, luego de ser usado durante un tiempo, puede ser vendido y vuelto a vender, heredado o regalado, hasta que se torna completamente obsoleto o simplemente deja de funcionar. Probablemente termine en el cesto de la basura de nuestra casa y no lo consideramos un problema.


En el segundo caso, sin embargo, cuando adquirimos un equipo que presenta fallas de fabrica, el procedimiento de las marcas es intentar repararlo sin costo alguno; si esto tiene éxito, el usuario se lleva el equipo que correrá la misma suerte que el caso anterior. Sin embargo, si el equipo en garantía no tiene reparación debe ser sustituído por uno nuevo.

¿Te has preguntado alguna vez qué hacen los diferentes fabricantes de las grandes marcas de equipos celulares o cualquier otro equipo electrónico con esos dispositivos nuevos pero defectuosos? Tal vez nunca lo has pensado, pero para ellos esto representa un aspecto del negocio que no le aporta ningún beneficio pero sí muchos costos. Ustedes se preguntarán ¿qué tanto? Pues bien, cada año las grandes empresas generan inmensas cantidades de equipos en esta condición a la que denominan "scrap". Son equipos que, o bien están dañados o bien están en perfecto estado pero ya no están "en mercado", es decir han pasado a ser obsoletos; se quedaron "fríos" y son retirados del inventario de equipos para la venta.


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¿Qué hacen con ellos? La primera opción que se nos ocurría pensar es venderlos. Rematarlos, colocarles un precio inferior y salir de ellos cuanto antes. Aunque ésta parece una buena opción no es la salida que las marcas toman. Por un lado, no les conviene vender equipos "de segunda mano", pues todas compiten por estar a la vanguardia de la tecnología y la calidad. En algunos casos, las marcas consienten en vender sus equipos a empresas que puedan revenderlos en algunos países donde la tecnología vaya un paso atrás de donde ellos se encuentran; por lo general con algunas condiciones como borrar de los equipos el nombre de la marca. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el destino estos equipos es LA DESTRUCCIÓN.

El proceso de deshacerce de estos equipos, no es tan sencillo como hacer una simple venta. Los mismos se van guardando en grandes bodegas, generando un alto costo logístico que implica procesos de inventariado, traslados y almacenaje. Ubicar un comprador no es tarea fácil. Existen normativas ambientales que demandan permisos especiales tanto para su traslado como para su manipulación y destrucción, pues han pasado a ser materiales peligrosos. Este hecho es un poco controvercial y no encaja exactamente con las normas aduanales; pues un teléfono celular es un teléfono celular independientemente de que sea obsoleto o esté dañado. No hay diferencia, siempre y cuando su estructura física esté intacta. Sin embargo, para los efectos de leyes ambientales a nivel mundial, se requieren certificados y permisos especiales para su manejo, almacenamiento y traslado; lógicamente también para su destrucción.


Fotografía de mi propiedad.

Existe toda una gama de empresas que se dedican al comercio de los desechos electrónicos. Desde pequeños "chatarreros" sin ningún tipo de permisología que obtienen los equipos de los también pequeños centros de servico técnico hasta grandes corporaciones y multinacionales con todas sus licencias y certificados como el ISO 9000 y el RR (Reciclador Responsable).

Durante los últimos ocho años de mi vida profesional me he dedicado a la comercialización de desechos electrónicos en Venezuela, a través de una de las empresas más grandes del ramo: Belmont Trading, con presencia en toda América, Europa y Asia. Los equipos son comprados a las grandes empresas de telefonía, computación o telecomunicaciones; luego son inventariados, empaquetados y exportados a los Estados Unidos, Hong Kong o México. He tenido la oportunidad de conocer las plantas de procesamiento de los equipos, ubicadas en Guadalajara y Bogotá, anque la más grande se encuentra en Chicago.

Es un mundo muy interesante, el cual les compartiré con detalles en una próxima entrega.