La picardía de la muerte.

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La picardía se oculta y me arrastra.
Todo lo que quiero me asume, me llena y me calma.

¿Quién soy sin ella?
¿A quién podría convencer si no la tuviera?

Pero convencer de qué, dirán ellos,
nada más al verme creen que pueden tenerme.
Sin embargo, yo tengo razón para venir a ustedes.

Les propongo no jugar con la ignorancia,
en mi mirada se clavan,
se balancean colgando de mis pestañas.
Pensado en mi boca desean caer en mis labios
y no se dan cuenta de que algo los daña.

En dulce veneno me convierto,
te hago pensar que te quiero y no puedo con eso,
pero mi picardia avanza,
se aclaran los objetivos,
no miento, prefiero ser una dama.

Piensa bien a donde quieres llegar,
no tendrás muchas opciones después de la media noche,
juego contigo, no hay acertijos,
ni los retrovisores reflejan lo que te haré en tu coche.

Hice mía tu ingenuidad,
controlo tus pensamientos,
ya tus acciones están de más.
Confía en mi,
dijiste que querías tenerme,
te faltan dos pasos para estar en mis brazos, nene.

Te puedes descontrolar,
solo te estoy dando tiempo.
Eso es, quédate sin aliento,
conviértete en locura,
discípulo de tus deseos
ya entraste al infierno.

Siente el frío metal,
soy incapaz de verte a los ojos mientras te hago esto,
quizás por eso te regalé placer,
un sucio trato de tiempos aquellos.

Esta noche vine por tu alma,
necesito tu sangre para hacerlo un hecho.
Soy la muerte, este es mi trabajo,
no tengo amigos,
pero debo visitar gente a diario.
Confieso que me encariñé contigo,
sé que no me escuchas,
ya clavé el cuchillo,
tranquilo, amigo, conservaré tu retrato.

La picardía de la muerte. | Ecency