Todas las enfermedades son crueles, pero el Parkinson, sin duda, se lleva la medalla de oro. No profundizaré en mi comentario, porque me trae recuerdos dolorosos. Sí diré, no obstante, que lo viví involuntariamente y por circunstancias y esa enfermedad es espantosa. A diferencia de un ordenador, te roba la conciencia, sin posibilidad de que puedas recuperarla hurgando en los archivos temporales. Es el Alcatraz del espíritu. Abrazos
RE: Las manos del abuelo (Relato corto)