Buenos días, mi pana. Es difícil no dejarse llevar por el alma que todavía, al cabo de los siglos, late en este lugar. Un lugar ideal para que el espíritu se manifieste y se deje llevar por las sensaciones. Un lugar, como su nombre indica, hecho a capricho, donde todos los detalles te invitan a un viaje interior, una navegación dulce o tormentosa, dependiendo de como sea el estado de ánimo que te embargue en ese momento. Este fortín en miniatura, es cierto, formaba parte de esos lugares de juegos de que gozaban los hijos de los marqueses propietarios del lugar, pero donde también los invitados participaban en el resto de elementos, cuyo carácter esotérico formaba también parte de los juegos a que eran tan aficionados los nobles de aquélla época. Los fortines de mi infancia fueron, qué duda cabe, más sencillos, pero no menos intensos. Un fuerte abrazo
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6y
RE: Taciturn fortress without childhood