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6y
Caray, leyéndote, más que a Gabo me vienen a la cabeza ciertas escenas del más puro surrealismo e incluso, apurando lo inapurable, esa curiosa disertación del autor de confesiones de un inglés comedor de opio, De Quincey, en otra de sus inquietantes obras, titulada El asesinato considerado como una de las bellas artes. El final, como un sueño daliniano, pone fin a una vida de pesadilla, a la que le viene que ni pintado el epitafio: tanta paz lleves como dejas. Un abrazo
RE: Crónica de una muerte silenciada