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6y
Por fortuna para mí, nunca tendré la oportunidad de experimentar ese tipo de soledad, que se transforma en ausencia y dolor en el corazón de un padre. Pero sí que puedo decir que he vivido de cerca ese tipo de situaciones, pues tuve seres muy queridos en la familia, que cuando yo era niño tuvieron que emigrar a lugares como Australia, y veía a mi abuela, su madre, sufrir la ausencia como una vela que se apaga y cuyos ojos se encendían de felicidad con cada carta, con cada llamada. En fin, sólo espero que algún día no muy lejano, tú y tu hijo volváis a sonreír, porque su alegría, su bienestar es también la tuya. Llegará ese momento, seguro. Un fuerte abrazo
RE: La tristeza del inmigrante