Lo cierto es que sí. Fue un día de primavera del año pasado. Cruzamos la Ría en un pequeño transbordador, que allí llaman 'el gasolino', que nos cruzó de Portugalete a Getxo. Pero antes de llegar al pueblo, teníamos por delante un paseo, con playa incluido, de unos dos o tres kilómetros, que hicimos andando, con la intención de poder ver la zona de palacetes situados frente a la playa. Comenzó a diluviar, pero la lluvia, a consecuencia del viento, venía cruzada y arrastraba el salitre, que te pegaba en la cara y parecían que eran alfileretazos. A mitad de camino y totalmente empapados, entramos en un restaurante, que nos pareció un auténtico oasis. Ángel, el amigo que me acompañaba, se tomó un par de cafés, pero yo, en cuanto vi los diferentes tipos de tortilla, no pude evitar la tentación y me tomé un par de pintxos y dos vinitos de txacolí que me hicieron ver el paraíso. Cuando salimos, la lluvia, aunque continuaba, había menguado bastante, de manera que el paseo por el pueblecito de pescadores se me antojó como el más fantásticos de los colofones para la aventura. Como dice Borges, la lluvia siempre sucede en el pasado. Un abrazo
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RE: Getxo: una escalera al cielo