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6y
Supongo que será por motivos personales, pero lo que más ha llamado mi atención es el detalle de la mesa del comedor, que nunca estuvo llena. Y es que precisamente uno de los mejores recuerdos que guardo de mi casa, es que la mesa del comedor siempre conoció la alegría de la familia o de los amigos, que como todo en la vida, a algunos te los manda Dios y a otros te los presenta el Diablo. Por lo demás, con el resto del relato, cualquiera podría llegar a la conclusión de que contigo, estimada amiga, la soledad alcanza el grado de apoteosis. Un abrazo
RE: La soledad de las tardes grises...