RE: RE: El beso: aquél tierno objeto de deseo que pasó a la Historia
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RE: El beso: aquél tierno objeto de deseo que pasó a la Historia

juancar347(79)
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Mi muy querido amigo: buenas tardes desde las calderas de Pedro Botero, de Madrid. No sé si serán imaginaciones mías o es que se me ha colado algún gremlin en el ordenador, cosa que no sería improbable si tenemos en cuenta que últimamente parece ser que me está pidiendo una jubilación a gritos, aunque claro, hasta que no dé el último suspiro me temo que no podré dejarle descansar en paz. Me ha parecido ver otro comentario en el que me decías que habías visto ciertos errores, lo que no sé, es si te refieres a mi post o a tu comentario. Luego echaré un vistazo, porque en mí sería normal, ya que últimamente estoy más despistado que una cabra en un garage, aunque espero que sea pasajero. No he leído a Vernikos, aunque coincido con ella en lo que me comentas y sé positivamente que estar sentado mata y que en cierto modo, sus reflexiones sobre el movimiento, me recuerdan, de alguna manera, aquélla deliciosa obra de Umberto Eco titulada 'El péndulo de Foucault', que básicamente resume el viejo sueño de la humanidad de llegar a dominar el movimiento eterno, concepto que podría compararse con los intentos de los canteros medievales de llegar a conseguir otra difícil cuestión, como es la de la cuadratura del círculo. De canteros medievales, simbología e interpretación, tratan, básicamente las fotografías aquí expuestas. Fotografías pertenecientes a un arte, el románico (al que hasta bien entrado el siglo XX se llamaba, correctamente en mi opinión, como bizantino) que resumen, de una manera básica y popular, la historia del rey asturiano Fabila: la despedida y la muerte, en este caso, a manos de una figura universal, el Oso (o la Osa, podríamos considerar mejor, que también preside el escudo de Madrid, al menos desde el siglo XII, por mucho que el machismo se empeñe en lo contrario, olvidando que incluso el Camino de Santiago, el Camino de las Estrellas o de la Vía Láctea, está marcado por las estrellas de la Osa Mayor) que simbólicamente también representaba, bajo ciertos aspectos, a la Diosa Madre y el consiguiente 'retorno' a su seno. Robert Graves (famoso por obras como 'Los mitos griegos' o su monumental 'La Diosa Blanca') ya nos habla del tema y de como muchas culturas de la Antigüedad clásica representaban la figura primordial de la Diosa Madre bajo un Triple aspecto, siendo numerosos los santuarios que obedecían a este aspecto Trinitario, que se localizaban, sobre todo, en el Levante español, hoy en día prácticamente destruidos. Me llama la atención la anécdota que me comentas del pueblo de Cerezal y te diré (adoptando el papel de la Parca Cloto) que a partir de este nombre, se puede hilvanar (que para eso el escritor debe saber coser) otra historia, pues supongo que cerezal desciende de cereza y es posible, que aparte de los jugosos besos de coco y la picaresca de los habitantes, que en cierta medida, recuerda también la picaresca de los hosteleros medievales situados en los puntos claves del referido Camino de Santiago, la cereza pueda ser allí también un producto relevante. De esa duda me tendrás que sacar tú. Pues bien, existen muchas Vírgenes medievales en España, que llevan, precisamente, esa advocación, de la Cereza y portan en su mano derecha (la izquierda sujeta al Niño, y no va con intenciones políticas) una pequeña bolita o cereza, siendo más relevante la que se encuentra a la entrada de una antigua y espléndida ciudad medieval, Covarrubias, que vio crecer en su seno grandes figuras del Romancero castellano, como la del conde (irreconciliable enemigo de Almanzor) Fernán González. Ya que lo mencionas, descubrí a Borges aun siendo muy joven, y no diría yo que, de alguna manera inconsciente, algo básico de su inimitable filosofía rebuzne inadvertidamente en mis escritos, pues como sabes, a veces el inconsciente nos juega malas pasadas. Y fijaté, que me has tirado de la lengua, me he ido por los cerros de Úbeda, como se suele decir y prácticamente te he escrito una carta (cómo las hecho de menos) básicamente para decirte que me parece muy oportuna tu sensata proposición, de que no fue la humanidad quien descubrió el beso, sino éste a la humanidad. Pero eso sí, mi querido amigo, el buen rato que paso escribiendo, aunque sea sentado, no me lo quita nadie. Un fuerte y virtual abrazo desde Madrid.

@juancar347: Mi muy querido | Ecency