Me hundí en tu mirada obscura y entre tantas vueltas me volví insomnio.
Estas son mis más tímidas letras de una copa de vino y de dos o tres tragos justo antes del amanecer.
No creo en sueños pero sigo siendo un fiel escritor de el futuro. Me refiero a que en cada mirada existe un mundo nuevo de rombos y amaneceres nuevos.
Echo por: jserafael