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No derrames lágrimas ni lleves flores al lugar donde se encuentra el cuerpo que sirvió para mi paso por la vida, yo no estoy allí, nunca lo estuve, desde el primer momento que él terminó de cumplir sus funciones yo me fui.
Pero no hacia algún lugar de los tantos que la mitología humana ha inventado, somos más que carne y huesos y resucitamos a cada segundo cuando alguien nos recuerda.
Somos las respuestas a preguntas que nunca haremos, los enigmas que por millones de años siguen indescifrable en cada rincón del planeta donde nos tocó morar.
No necesitas buscarme en ningún lado, estoy contigo en todo momento que piensas en mí, en lo que fui, en lo que dejé, lo que superé y lo que me venció.
Estoy en el corazón de quienes me amaron, en todos aquellos que me acompañaron en el transitar por la vida, en los caminos que con pasión se cruzaron.
En lo que dejé para la posteridad, lo que escribí en distintos momentos de mi vida, las obras que serán quienes limitarán mi permanencia en la eternidad.
Soy esa brisa de la mañana, la alegría de tus éxitos, el despertar a cada mañana con promesas nuevas y sobre todo la compañía que no sientes pero imaginas.
No me busques en el dolor porque aunque fue parte de mi vida no está conmigo, fue un lastre que quedó para el polvo en mi cuerpo dormido para siempre.
Tus penas no son las que pueden conectarte conmigo, tu resignación tampoco, el detalle no es nacer y morir, sino poder cruzar esos caminos de manera que puedan ser siempre transitables por quienes nos acompañaron y continúan en él.
No soy un fantasma que verás en algún lugar, no tienes forma de verme pero si de sentirme.
No existen mundos paralelos en los cuales estén unos y otros no, vivimos en el mismo lugar pero con cuerpos diferentes, etéreos, no palpables pero si con la capacidad de comunicarse con quienes logren conseguir la forma de hacerlo y apliquen la llave mágica del amor.
Somos esa especie de animales extintos o no descubiertos.
No te afanes en prender velas o elevar oraciones para el descanso de mi alma, esos son rituales innecesarios, soy el resultado de todo lo que hice mientras los acompañé y la benevolencia del Creador.
Si me amas nunca me olvides, porque cada vez que lo haces regreso a tu lado y te abrazo sin brazos pero con amor.
Viviré hasta que lo quieras, hasta que tus afectos estén conectados por ese lazo invisible que los mantiene unidos y es capaz de liberarnos de las limitaciones que impone ser de carne y hueso.
No he muerto, murió mi cuerpo y sigo vivo hasta que nadie me recuerde y después de eso, simplemente seguiré andando eternamente a la espera que todos seamos iguales y podamos vivir reconociéndonos.