Inundados los mares con desechos tóxicos
que van aniquilando poco a poco la raíz de la vida,
abstrusas acciones que ponen en serias dudas
que seamos la especie inteligente del mundo.
Hemos contaminado el aire a través de fábricas
que producen elementos volátiles que destrozan
el escudo de ozono y vician el aire que respiramos,
metempsicosis cíclica de barbaros depredadores.
Exterminado las especies animales y vegetales
rompiendo el equilibrio que nos podrá mantener
con vida en el único planeta habitable que conocemos,
engendros del demonio que no cesan de autodestruirse.