Chile, el espejo falso (Opinión)

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La situación actual de Chile es tragicómica, me hace recordar una máxima publicitaria que plantea que el producto malo necesita mucha propaganda para que el comprador pueda adquirirlo y no darse cuenta de su real calidad.

A los suramericanos nos vendieron a Chile como el lugar ideal, el país mejor posicionado económicamente en la región, el ejemplo para todos, el hermano triunfador al que debíamos seguirle los pasos y para eso usaron mucha publicidad mediática, logrando captar miles de emigrantes que se fueron a la tierra prometida a ser felices.

Ocultaron lo malo porque de esa forma el consumidor no se atrevería a probar el producto y aunque esto siempre estuvo a la vista, fue como un camuflaje militar donde el ojo lo ve pero el cerebro no lo procesa.

En Chile la desigualdad social es la más grande del continente, el 5% de sus habitantes son los dueños del 90% de las riquezas del mismo y como decimos en mi país, el 80% vive del fiado. Del crédito que se indexa a través de sus tarjetas de crédito y que termina haciéndolos cada vez más pobre.

Los vanagloriados dólares de sueldo son un espejismo porque los mismos se diluyen en intereses que debe pagar el deudor y el trabajo ya no sirve para vivir sino para pagar y se ha transformado en esclavitud.

Los servicios básicos son relativamente buenos pero caros y lo justifican por el falso axioma que lo bueno hay que pagarlo, pero el detalle es ¿Con qué si no tengo a pesar de ser un trabajador de tiempo completo?

Para colmo de males, nos vendieron que en Chile existe democracia y que sus líderes son los adalides de la misma, pero se ocultó que estos gobiernan sobre una Constitución que fue redactada en época de dictadura y que la misma cercena todos los derechos al pueblo.

Al final, como el gato que termina atacando al perro cuando ve su vida en peligro, a pesar de saber que sus posibilidades de sobrevivir son escasas, el pueblo terminó cansándose y salió a las calles a protestar por la miseria que viven, sin ser empujador por alguna fuerza o tendencia política, sino solo por la supervivencia.

Y el gobierno, como el perro que se sabe superior hizo lo propio de cualquier animal, atacar al más débil con intención de eliminarlo, amparado que está alineado con quienes no son firmantes de ningún acuerdo de derechos humanos, y para quienes la salsa del pavo no es bueno para la pava, los norteamericanos.

Esto en vez de calmar a los manifestantes, los avivó, quizás recordando aquella infame fotografía donde el presidente Piñera, colocó la bandera de Chile como una estrella más de la gringa, reconociendo su sumisión, sin comprender que la misma es personal pero no representa a la mayoría.

Los mismos que 20 años atrás masacraron al pueblo por orden de Pinochet son los que ahora lo hacen con el pueblo chileno, porque las practicas por razones legales y constitucionales no cambiaron y al final los 4 presidentes del país post-dictadura fueron peones cómplices del dictador en algún momento, incluso Bachelet, que borró la muerte de su padre por parte del maquiavélico personaje a cambio de dinero.

Casualmente esa Bachelet, hoy flamante alta comisionada para las Naciones Unidas en Derechos Humanos, que ha volteado la cabeza a un lado para no ver la desgracia de su pueblo, una característica vieja ya que manipuló a la diezmada izquierda chilena para ser presidente.

Chile vive una etapa similar a los años de terror de la dictadura, con muertos, miles de heridos, mujeres violadas, desaparecidos, perseguidos y un gobierno al que no le importa su gente, sino el beneficio económico que pueda secar de ella.

El espejo de una nación donde todo era maravilloso resultó ser falso y los payasos del circo quedaron al descubierto.

Chile renacerá de las cenizas porque la voz del pueblo es la de Dios y han logrado hacer realidad las letras de una canción proscrita en la dictadura “El pueblo unido jamás será vencido”

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