Los elementos naturales de la vida ordinaria nos acompañan, nos hablan; a veces podemos escucharlos, contemplarlos, en cierta medida. Uno de esos elementos es el viento. Tratamos de decir lo que significa su presencia en nosotros. Y entonces, pueden surgir textos que aspiran a ser poemas, como los que hoy comparto con ustedes.
Está ahí
incesante
batiendo
las ventanas
No acepta disculpas
ni miramientos
ni golpes de pecho
ni desgaires
Su ser es
simplemente
estar ahí
para que lo sepamos
lo asintamos
Su ser es
simplemente
estar ahí
para que lo sepamos
lo asintamos
Llamando desde afuera
el viento
extranjero
irrumpe entre las persianas
y desordena la quietud
Somos
en el instante
su gratuidad remota
la imprevista afirmación
de una hondura
inscrita en la piel