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El lenguaje, que va más allá de la lengua (idioma), pues es la capacidad humana de comunicación por medio de signos usados socialmente, ha sido, desde los antiguos pensadores occidentales –como Heráclito, Parménides y Platón– hasta nuestros días, un asunto fundamental de la reflexión. Para esta entrega ofrezco tres fragmentos de la reflexión al respecto de un escritor venezolano contemporáneo: Alfredo Chacón, y así va mi homenaje a él.
Alfredo Chacón es uno de los intelectuales más importantes de la segunda mitad del siglo XX en Venezuela, como lo reconoce la crítica. Aparte de su significativa labor como académico –profesor e investigador– en sociología y antropología, ha desarrollado un amplio quehacer como poeta y ensayista. Sus reflexiones sobre el lenguaje (particularmente el literario) ha sido objeto de varios de sus libros. El último conocido es Ser al decir: El pensamiento de la poesía en siete poetas latinoamericanos.
La aptitud para decir supone la opción y la conciencia entrelazadas de enunciar lo dicho e incluirse de manera explícita o tácita en la enunciación.
En el habla oral, escrita o silenciosa, el decir vivifica al lenguaje y le da sentido al vivir.
Aun cuando vivimos en lenguaje, pues en él nos hablamos a nosotros mismos, tanto como los demás nos hablan con voz o en silencio, nunca nos abandona la sospecha de que el lenguaje sólo nos abre al mundo en la misma medida en que limita su apertura.
La condición innata del lenguaje en los humanos, en este caso, del decir, del significar a través de la palabra, debe ser desarrollada como capacidad, y ello supone que el enunciador (el hablante) asuma conscientemente los rasgos de lo que construye verbalmente (lo "dicho"), así como el acto mismo de decirlo (la enunciación), aunque no siempre todo sea evidente.
El ejercicio real de la lengua, eso que la teoría llamó "habla", es lo que permite que nuestro lenguaje verbal (sea oral o escrito) se sustente, se vitalice; de no existir esa actuación ("perfomance"), la lengua sería un campo muerto o un fósil. Y este ejercicio del decir, en la medida que constituye una expresión de nuestro sentir, pensar, actuar, contribuye a hacer más vivo el vivir. Interesante que Chacón sugiera un "habla silenciosa", por cierto.
Finalmente, el lenguaje no contempla solo vivir (expresar) por la palabra lo que somos y nos rodea –los otros, las cosas-, sino también la cualidad de no poder comunicarnos con ellos de modo transparente y directo; ocurren las oclusiones, las limitaciones del decir, que pudieran ser un silencio significante (en la poesía, por ejemplo) o paralizante.
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Puedes acceder a una buena entrevista a Alfredo Chacón aquí y a una selección de su última poesía en este enlace.
Agradecido por su lectura.
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