Oliverio Girondo: poesía de la transgresión

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El 24 de enero de 1967 moría en Buenos Aires uno de los poetas más atrevidos que ha dado la literatura hispanoamericana: Oliverio Girondo, quien fuera autor de una obra no muy extensa, pero sí muy intensa en el juego verbal, la libertad imaginativa, llegando incluso hasta la extravagancia. Han existido otros de similar tenor, pero ya habrá tiempo –espero- para presentarlos.

Caricatura de Oliverio Girondo.jpg

Caricatura de Oliverio Girondo - Fuente

Contemporáneo y coterráneo de Jorge Luis Borges, Girondo se caracterizó en su poesía por el quebrantamiento y la desobediencia de las formas y las ideas establecidas, eso que quiero significar con la palabra transgresión. Tuvo una influencia muy cercana con las vanguardias literarias europeas, pues contó con la posibilidad de viajar y residir en Europa en los años del apogeo de estas. Así, es insoslayable la presencia de ese vanguardismo, específicamente la del surrealismo, en su escritura.

Su obra poética consta de los siguientes libros: Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922), Calcomanías (1925), Espantapájaros (1932), Persuasión de los días (1942), *En la masmédula (1954).

En ella se manifiestan tanto la travesura y búsqueda lingüística (en lo fonético, morfológico, sintáctico y semántico) –coincidiendo con sus coetáneos, el chileno Vicente Huidobro y el peruano César Vallejo–, como el humor negro y el impudor, haciendo honor a una imaginación desmesurada.

Presentaré dos poemas suyos, de los más breves y significativos, que acompañaré con un comentario.

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Portada de una edición de Espantapájaros de Oliverio Girondo - Fuente

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

Es el poema 12 de su libro Espantapájaros (1932), uno de los más rebeldes. Con el dinamismo propio de los poemas surrealistas, al modo “Unión libre” de André Breton, el texto discurre en un ritmo casi desaforado, como puede ser el de una relación amorosa y sexual, mediante la secuencia repetida de una frase morfológicamente similar y de semejante efecto sonoro. Somos llevados por ese ritmo verbal a través de una construcción donde resalta la pasión, en el doble sentido de goce y dolor, el acercamiento y la separación, en una efectiva metáfora de la vinculación entre amantes que parece asentarse al final, para un nuevo comienzo.

Fotograma de Las alas del deseo de W. Wenders.jpg

Fotograma del filme La alas del deseo de Win Wenders - Fuente

Aparición urbana

¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul, de tan blanco.

Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.

Este poema, de otro talante, pero igualmente habitado por ese filoso sentido humano de Girondo, pertenece a su libro posterior, Persuasión de los días (1942). Su estructura verbal lo acerca a una poesía menos transgresora en las formas, si bien en la modalidad de verso libre y prosaica propia de la poética contemporánea. Y su sensibilidad tan propia de la visión angélica de R. M. Rilke o de Rafael Alberti, que, desde mi enciclopedia personal, asimilo a los filmes Las alas del deseo y Tan lejos, tan cerca de Win Wenders, donde el ángel es un ser caído en/a lo humano.

Referencias:

Antología de la Poesía Hispanoamericana I (1993). Caracas: Monte Ávila Editores – USB Equinoccio.
https://www.poesi.as/Oliverio_Girondo.htm
http://amediavoz.com/girondo.htm

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Gracias por su lectura.

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