El poeta Neruda que prefiero

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Se cumplen hoy, 23 de septiembre, cincuenta años de la muerte del poeta chileno, hispanoamericano y universal, Pablo Neruda. Fue una suerte de gigante de la poesía hispanoamericana, un poeta monumental, como lo han catalogado algunos críticos, pues su obra fue fecunda y extensa: alrededor de 40 libros de poesía, sin incluir sus textos narrativos, teatrales, ensayísticos y autobiográficos. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1971. En la referencia indicada pueden encontrar variados enlaces a su obra.

Caricatura de Pablo Neruda.jpg

Pablo Neruda, por Francisco Bonett - Fuente

Neruda, como se ha reconocido, fue un “poeta ritual, encantatorio, envolvente, colectivo”, lo que ha hecho que ciertos estudiosos de su obra lo asocien a Víctor Hugo y a Walt Whitman. Ha sido muy leído, sobre todo en sus poemas más difundidos, como los de Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), Canto general (1950) y Odas elementales (1954). O su publicación autobiográfica póstuma, Confieso que he vivido (1974).

Lo leí, como no podía dejar de ser, en mis tiempos juveniles y así lo disfruté. Sin embargo, debo reconocer que no lo integré en mi lista de poetas esenciales. Su posición de identificación ortodoxa con la ideología comunista y la apología a figuras identificadas con esta (v.g. Stalin), así como ciertas producciones “poéticas” con extremadas posiciones políticas de corte muy panfletario, me alejaron de él, en gran medida.

Desde hace mucho he reconocido mi predilección por uno de sus primeros libros de poesía: Residencia en la tierra II (1925-1935), cuyo título ya me cautiva. Y de ese libro el poema ”Walking around”, que reproduzco a continuación, y luego comento.

Portada de Residencia en la tierra.jpg

Portada de una edición de Residencia en la tierra - Fuente

Walking Around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Ikustración de Wlaking around.jpg

Fuente

Desde la primera vez que leí este poema me quedó grabado su primer verso. Para algunos prejuiciados, “machistas”, que hoy llamaríamos “homófobos”, sería una expresión poco valorada; sin embargo, para mí es casi una declaración —sentencia, aforismo— de una concepción profundamente humanista, radical, hasta la nulidad misma.

Inevitable rememorar el poema “Vuelta de paseo” del poemario Poeta en Nueva York (1930) de Federico García Lorca. No es gratuita mi asociación, primero, por la obvia relación con paseo (eso significa “Walking around”), sino, más importante, la presencia de la gente en un espacio que, indudablemente, es urbano, y más todavía, el sentido del absurdo y la impotencia frente a la enajenación de lo moderno. La concepción filosófica que lo habita es, en cierto modo, un preludio de lo que sostendría el existencialismo de los 40 y 50 (Sartre, Camus). En el poema de Neruda pareciera haber al final un cierto “asentimiento” existencial de esa realidad, pero siempre en rebeldía, que es lo que nos cautivó y sigue haciéndolo.

Por supuesto, está la configuración verbal del poema. Hecho de metáforas y frases metafóricas que, sin duda, son alimentadas por la poética vanguardista, particularmente, la surrealista. Imágenes de conexiones incongruentes entre sus referentes verbales, absurdas en su significación “normal”, aleaciones impensables, ritmo de cadencia que podría conjeturarse como “urbano” o “moderno”…

En fin, un extraordinario poema para volver a él, y más si se trata de honrar al gran poeta Pablo Neruda.

Referencias:

https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Neruda
Antología de la Poesía Hispanoamericana I (1993). Caracas: Monte Ávila editores – Equinoccio USB.
https://www.poeticous.com/neruda/walking-around?locale=es

En este enlace tiene acceso a buena parte de la obra de Pablo Neruda.

Vector abstracto 1.jpg

Gracias por su lectura.

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