Al momento de orar debes tener presente:
1 – Ninguna oración vuelve vacía. Cada oración que hacemos a diario tiene un impacto poderoso en este mundo.
2 – Cuando oras te conviertes en la causa de tu propio destino. Dejamos de ser la consecuencia para ahora convertirnos en la causa.
3 – Dios escucha toda oración, pero es Él quien determina los tiempos. Todo tiene su tiempo debajo del sol.
4 – Debes creer y confiar que la oración si ayuda. Cada ruego, suplica y clamor que hacemos con el corazón, tiene el poder de generar grandes milagros en nuestras vidas.
No existe una oración que Dios no escuche. Por eso, jamás dejes de orar, pues nunca se sabe que tan cerca pueda estar el milagro…
Shalom…