Yo soy Albert Jonas Moraos Lizardo. Tengo 25 años y soy periodista. Mi papá, Alberto, nació en la isla de Margarita, en el mar Caribe venezolano, y mamá, Lydeisa, es también costera, de La Guaira. Yo nací en Los Teques, un territorio sin mar del centro de Venezuela.
Soy seriéfilo y cinéfilo, tengo una relación formal con Netflix y me gusta tanto la música que puedo escuchar desde baladas románticas de Pablo Alborán o Bruno Mars, hasta vallenato de Silvestre Dangond.
Desde que me gradué, en el 2014, comencé a trabajar en medios de comunicación impresos de mi país, como El Periodiquito y El Siglo; en revistas digitales como El Pitazo, y posteriormente en empresas como analista de comunicaciones en Cervecería Regional.
El licor siempre fue parte de mis días, desde que lo conocí en secundaria, es un amor incondicional. Mientras estudiaba hice una pasantía institucional en una fábrica de rones, la cual me llevó a conocer sus beneficios y consecuencias, luego, en la cervecería, aprendí a beber y a enamorarme de las cervezas... ahora voy por los vinos.
Mientras Alberto estaba feliz porque siempre llevaba botellas a casa para brindar, Lydeisa rezaba para que no me convirtiera en un adicto al licor. Actualmente llevo 8 meses fuera de Venezuela, y la misma cantidad de tiempo sin ejercer la profesión que me apasiona: el periodismo.
Sin embargo, es un placer para mí, desde mi experiencia, escribirles sobre el periodismo en los tiempos actuales… la palabra periodista puede tener muchos significados. Puede ser ese profesional que se levanta diariamente y sale a la calle a buscar la noticia. El que luego de horas de "plantones" llega a escribir audios, redactar notas, y editar negros.
Puede ser ese personaje que es llamado los domingos a las 15:00 horas, tiene que ponerse los zapatos y salir de su casa para “levantar” los muertos que acaban de ser abatidos en un enfrentamiento. Es el único ciudadano que un cochino no le sabe a gloria. Y el que se percata que la palabra “cuarentear” no es solo para los enfermos.
El significado de periodista, para mí, se ha convertido el insurgente que narra las noticias que incomodan a muchos, pero que ayudan a satisfacer las necesidades de otros. La ventana de exposición a los problemas sociales, la muestra de lo que pasa en un país como Venezuela.
Desde pequeño siempre quise convertirme en periodista… lo veía como un héroe, ese personaje valiente y arriesgado que hace lo que sea para encontrar y dar a conocer todo tipo de información. No por nada Clark Kent era el reportero de El Planeta.
Hoy, ya graduado, sigo creyendo que somos héroes y tenemos el superpoder de ayudar a quién lo necesita. Aquí comienza mi inicio como héroe, escribiendo realidades que publicaré próximamente sobre un tema que me tocó vivir, que me tocó sentir y que ahora me toca informar: La homosexualidad.
Sin lugar a duda, la palabra periodista, como la vida misma, está llena de puntos suspensivos. No se sabe cuándo comenzó, pero estoy seguro de que tampoco tiene final, a pesar de todos los altos y bajos de los que somos víctimas en la actualidad. Muchos me han dicho que me he graduado en el peor momento de la historia del periodismo venezolano, y quizá por ello estoy fuera de mi país, pero es el momento que me tocó, y es tiempo de seguir...
Hay pasiones que se viven con periódico en mano, hay pasiones que se sueñan desde los nueve años, hay pasiones que parecen sacadas de película, hay pasiones que se escriben día a día, hay pasiones que se dicen en vivo, hay pasiones que se guardan en un closet. El periodismo es una de mis pasiones…
Ahora coméntame, ¿cuál es la tuya?