La lluvia... Hablar de lluvia en la selva es hablar de lluvia prácticamente cada día, un rato no determinado, ya sea por la mañana, tarde o noche, a pesar de que no estábamos en la época de lluvias que, entonces, se convierten en lluvias torrenciales.
Y después, la lluvia desaparece y aparece el viento, que mece los arboles a su antojo produciendo un sonido que te empequeñece, rodeado de arboles tan grandes...
A media mañana nos trasladamos al pueblo de Kosñipata a través de un camino selvático terrible hasta llegar a un camino de tierra, pero que ya podíamos calificar de carretera. Desde un lugar del camino pudimos contemplar de lejos el río Madre de Dios, que mas adelante visitaríamos y navegaríamos.
Paramos junto a un río, un afluente del río Madre de Dios que, a su vez, es un afluente del Amazonas.
Continuamos viaje hasta llegar a Kosñipata. Una población, como el resto de los pueblos que se encuentran en esa amplia zona, que se origino con las gentes que se establecieron allí hace mucho tiempo, para trabajar para los patronos madereros. Esas gentes fueron tratados como esclavos.
Para poder comer cortaban los arboles de la selva y así empezó la deforestacion de esta zona. Un desastre para la naturaleza.
Este cartel nos llamo poderosamente la atención. Si este tipo de actos merecen un cartel anunciador de esta índole, nos hizo pensar que la temática en la practica de la calle, debía ser algo normal. Hablándolo con los lugareños así nos lo confirmaron.
Comimos en Kosñipata un buen arroz con pollo. Paseamos un rato por sus calles medio desiertas.
Continuamos viaje hasta Pilcopata.
"El Viajero"