Estas dos hermosas criaturas, son un regalo entregado a mí por unos queridos familiares, especies de gran valor y respeto para todos los que hacemos vida en la Península de Macanao.
El Morrocoy, Chelonoidis carbonaria, es una especie de reptil terrestre perteneciente a la familia de los Testudines, de caparazón color negruzco, a veces marrón, con manchas de colores pardos, amarillas y anaranjadas, de gran dureza, lo que los ayuda a protegerse de los depredadores. Son de diversos tamaños, y su crecimiento es relativamente lento, pueden ser desde muy diminutas hasta crecer 1 metro, todo dependerá de la calidad de vida que posean, su alimentación y edad.
Nacen a través de huevos que son enterrados en nidos subterráneos durante 5 a 6 meses, particularmente en esta zona, los huevos son enterrados bajo tierra y generalmente cuando hay truenos o lluvias, los morrocoy bebés emergen a la superficie y comienzan a desarrollarse.
Se alimentan de frutas dulces, algunas hierbas, flores y ciertas hortalizas, como tomates y repollo. Les encanta habitar en el agua, aunque esta especie no del todo acuática.
Estos reptiles son comunes en los hogares de la península de Macanao como mascotas, pero además son vistos por la comunidad como una especie que debe ser protegida y cuidada pues representa una de las tantas especies que en la población cuenta con medios y entes que se preocupan por su bienestar.
A tomar en cuenta: