Hola gente buena de Hive, el día de ayer estuvo de cumpleaños la abuela paterna de road y con todo el gusto y amor fuimos un rato a cantarle cumpleaños.
Estando en el liceo, road me dice que su abuela, es decir Rosario está de cumpleaños, acordamos hacerle una gelatina, y que yo le llevaría una torta de Caripito, la cual busque pero allá las tortas son por encargo y no logre conseguir una ya lista. Me vine a Maturín y fuimos a un sitio donde las tortas son muy buenas y le compramos una ración de piña, me comenta road que es una sus favoritas.
Llegamos a casa buscamos la gelatina y nos fuimos caminando hasta la casa de Rosario, ella ya estaba por acostarse, entramos a su cuarto con la torta, la gelatina y una vela que parecen estrellitas de navidad, nota, que vela tan buena le cantamos cumpleaños y aun la vela seguía encendida, cosa que nos causó gracia a todos allí.
La cara de Rosario, era entre risas y llanto, su emoción era notable, al principio mostró una cara de llanto y emoción y luego se reía, tan es así que en las fotos que nos tomamos su cara lo dice todo la emoción y el momentico grato que le hicimos pasar, cosa que me alegro mucho y que son a mi juicio momentos de felicidad que atesoramos en el alma y más con los abuelitos los cuales llevan en la mayoría de los casos una vida apoyando y dando amor.
En lo particular no tuve la dicha de compartir tantos con mis abuelos, puesto que mis abuelos paternos no los conocí y creo que mi hermana tampoco, mis abuelos maternos, solo a mi abuelo, con el cual compartí poco, primero porque yo estaba muy pequeño y él estaba por lo general enfermo o en cama, sin embargo con mi espíritu de cuidar y apoyar, las veces que era hospitalizado yo estaba allí de primero para cuidarlo, así evitaba que mi mamá se agobiara por estar en la clínica y pues ese mundo me gustaba mucho, así que más allá de cuidarlo nuestra relación no fue como yo hubiese querido, un abrazo a mi abuelo Agapito hasta el cielo.
Yo conocí a los abuelos de road en un momento difícil para ellos, cuando la pandemia tocó su puerta, los dos estuvieron algo complicados con el covid, más el señor José, es decir el abuelo, Rosario gracias a Dios salió más rápido de aquel proceso del cual al día de hoy solo queda como un mal recuerdo y el cansancio que dejó en el señor José, de allí hasta hoy les confieso que le tome un gran cariño y aprecio a los dos pero en especial a Rosarito, les digo con la mayor certeza que el sentimiento es recíproco, lo puedo notar, creo es algo innato en mí en transmitirle amor a los abuelos, yo llego y la abrazo, le doy un beso, le hecho broma, ella se ríe, eso me parece rico, como lo dije antes son momentos que atesoro y guardo en mi alma.
Ayer durante la conversación que teníamos en el cuarto luego de cantarle cumpleaños a Rosario, ella inicio a consultar sus malestares y haciendo un recuento de los medicamentos que había comprado y tomado, cosa de la cual siempre hablamos y es nuestro primer tema de conversación su parte médica, ella siempre esta pila y pendiente de eso. Ella me decía que cuando ella muera,“nada de llanto que le pongan música y la gente esté contenta por ella estará con Dios en un mejor lugar”, cosa fácil de pedir pero difícil de cumplir.
Ayer pasamos y le hicimos pasar un rato grato a Rosario, esa era la intención, recordarle que ella es importante para nosotros, que está y estará siempre en nuestros corazones, me vine con unos compromisos con ella, de hacerle panquecas de avena, compota de pera y llevarla a Caripito para la semana santa.
Para todos los lectores que aún tienen la dicha de contar con los abuelos, traten de compartir con ellos, dedicarle aunque sea un momentico.
Hace unos días veía en las redes sociales un documental que publicó un animadora venezolana, el cual era una visita a una casa de abuelos en caracas, el sentir de casi todos los abuelos eran el olvido de todos sus familiares, muchos lloraban y decían que ya no recordaban a su familia, esto considero que es triste, esto no es una crítica para las personas que deben recluir a sus abuelos en una casa de retiro sus motivos deben tener, pero si está allí, visítalo y comparte con él o ella aunque sea los domingos.