Entre miedo, dolor, lágrimas llega el día en que finalmente se convierte en lo más perfecto del planeta, el nacimiento de tu bebe, es tan difícil para una separarse de su bebé, luego sucede aquello que genera un antes y un después ver por primera vez a tu bebe a los ojos, sentirlo tan pequeño y frágil entre tus brazos que ya no te crees invencible sino que tienes como una fuerza que te hará superar lo que sea por proteger a aquella inocente criatura, el amor que experimentas es inigualable sientes la conexión más perfecta, piensas en como Dios pudo haberte hecho tan perfecto como ser humano para tener la dicha de alimentar a tu bebe y ver como día a día se fortalece el lazo madre e hij@, es mágico el pasar horas y horas viendo como duermen, no te importa dejar de dormir en las noches solo por mantenerlos seguros. Así pasan los primeros meses después todo se intensifica cuando los ves gatear, decir sus primeras palabras, caminar, bailar, y es mágico descubrir que ese pequeño ser se parece a ti y su padre, que hermosa es la vida, los hijos crecen y siempre serán aquellos pequeños pero lo más importante es que hagamos de ellos buenas personas, que les brindemos las herramientas necesarias para que ellos puedan también dar vida, que tengan criterio y sean lo que de verdad los hagan felices. Nunca dejemos solos a nuestros hijos sea cual sea su manera de actuar, la responsabilidad en muchos casos de lo que serán depende de los padres.
Ella es lo más hermoso que existe para mi, aprecio cada día a su lado, despierto y aun la miro dormir con su paz y tranquilidad, doy muchas gracias a Dios por darme el gozo de ser su madre y aunque la miro y físicamente se parece a su papá, no deja de impresionarme que en su actuar es muy parecida a mi, verla sonreír es tan dulce, mirarla es como ir a otro paleta y regresar, escuchar aquel mami que me convierte en su esclava. Verla correr a los brazos de su papá y sentir la certeza de que esta tan enamorado de ella como yo. Solo puedo dar gracias a Dios .
Te amaré toda la eternidad mi pequeña.