
El mundo de tu mano
Cuando del brazo leas mis poemas de una noche callada y encendida, blanca y fragíl, la frase nunca oida ira cambiando todos sus esquemas.
La esencia es fuego y frio, no le temas. Todo se aprende con el tiempo y medida, el invierno de cada despedida, los veranos de amor que te quemas.
Yo escribo, hecho de menos la ventana que nos hizo de puerta hacia la luna y nos traia el sol en la mañana.
Nada en este pesar ha sido en vano. Tu sigues siendo luz como ninguna, yo sigo viendo el mundo de tu mano...