Me rebasó, hoy siento que lo hizo, esa jodida sensación de buscar entre las cenizas los sueños del pasado, la idea de revivirlos para convertirlos en objetivos inconclusos, eso duele, te golpea directo al estómago y te rebasa.
Me rebasó esa rutina que mata por lo certera que es, lo exacta, lo precisa, hace que los brazos se caigan por los lados y no respondan al querer levantarlos.
Me rebasó la paranoia del entorno, las situaciones diarias o quizá es que no entiendo bien eso del salir e irse del sol, una y otra vez, con una misma sintonía, con un trazo casi perfecto como siempre, con una forma tan igual que asusta al grado de volverse loco.
Me rebasó ese actuar que tenemos todos, esa indiferencia entre nuestros iguales, esa hipocresía disfrazada detrás de máscaras de social, moral y espiritualmente correcto, ¡eso vaya que me rebasa!
Me rebasaron todos esos pensamientos no plasmados por tener finta de malvados, de crueles o simplemente de incorrectos para los ojos que no logran ver más allá de una realidad.
Me rebasó mi propio yo, mis ganas de dejarlo todo y empezar de nuevo, de encontrar esa forma de derribar todo y arrancar de tajo cada error jodido, me rebasó la realidad, mi realidad, aquella que resuena en la cabeza y me dice que después de todo esto seguirá igual.
Me siento rebasado, pero no derrotado, quizá todo sea cuestión de un rato o quizá mis demonios quieren recordarme que siguen ahí, que no se marcharon y que estarán para recordarme que esto no se ha terminado.