Los amantes se piensan,
pero si están comprometidos
sufren el temor de estar locos,
de saberse frágiles de razón;
pero como el amor exige locura
acuden al secreto,
a la callada publicidad,
a camuflarse de gente común;
entre la multitud avanzan,
solitarios, dentro de sus trajes.
Y al encontrarse,
son todos los amantes;
y al abrasarse, son ellos,
y sin camuflaje
ya no fingen la felicidad;
son dos cuerpos dispuestos al eclipse
que saben que pasarán rápido
como un destello por la noche.
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