Quizás no solo basta con desearlo, imaginarlo, ni nada de eso, tal vez solo se trata de tener el valor de decidir que ese es el día que llevamos esperando hace mucho tiempo y atrevernos a vivirlo como nunca, en hacer eso que tanto deseamos pero que hasta ahora no nos hemos atrevido hacer, ya sea por miedo a ser juzgados, señalados o por miedo a fracasar, pero, ¿no estamos fracasando cada día al continuar viviendo de la misma manera?, sin ver los resultados que deseamos, yéndonos a la cama cada noche con el pesar de que ha sido un día igual que los otros.
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