La farola al final de aquella calle
no se cansaba de alumbrar el sendero,
y una fina lluvia le da a la escena
cierto tono de bucólico romance.
Mas, me escudo entre un recodo
de altas calzadas, de rojos ladrillos
que testigo fueron de muchos murmullos
promesas de amor.
Donde la luna con rubor, buscaba un escondite
para ocultar su acalorada faz.
Fueron besos de lumbre, astillas que crepitaban
con sabor a higos y almíbar.
A lluvia con ropa húmeda…
Con vapor de cuerpos…
Hoy la luz de la farola, empapada de nostalgia
tan solo, tan sola recuerda el almíbar de los higos…
Que me endulzaba en lluvia de besos tu boca.
@jeadeg / Carmen Guzmán C.
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