Quémalo todo, mi amor, quémalo.
Juega con las cenizas y mancha la ventana,
no me dejes verte, no me dejes vernos
en mi ventana esperando, conteniéndome.
Sin aliento, sin alma para gritarlo.
Abriendo y cerrando el cerrojo.
Escuchando la melodía de la indiferencia esperanzada.
Esperando la nada de tu voz ausente.
Danzando amargo, desesperado.
Clamando a la razón o la clemencia.
En el silente espacio que ocupo frente a la puerta
mientras ojeo hacia afuera esperando que aguardes ahí.
¡Gracias por leer!