El Eminente Escritor – RELATO ( Spanish)

Words
1469
Reading
7 min
Listen
Play
6y

Relato de ficción, cualquier hecho, personaje o rumor parecido y/o similar de un suceso real, son caprichos de la casualidad.

Fuente

Giuseppe Pacheco desbordaba felicidad. No podía creer lo que tenia ente sus ojos. Donde otros veían pilas de papeles viejos, inmundicia y basura. El veía dinero para engrosar sus bolsillos de vividor.

Le notificaron la muerte del señor Nicanor un día antes y más rápido que una bala, se fue al terminal de pasajeros para abordar el autobús hasta el remoto pueblo de Caraipirito.

Nicanor era un sabio hombre de provincia, que se dedicaba a crear en su vieja máquina de escribir cuentos, poemas y anécdotas de su vida. Pacheco lo conoció aproximadamente veinte años antes, en una de sus primeras visitas al interior del país, cuando buscaba escritores para apoyarlos con su proyecto editorial.

Las andanzas del afamado Giuseppe Pacheco se remontaban a décadas pasadas, cuando era rebosante de juventud. En esa época, saltaba de un partido político a otro, dependiendo de quien ganara las elecciones de su país. Era blanco o verde según las conveniencias, siempre con una carpeta bajo el brazo, con algún proyecto cultural para beneficiarse de los planes del gobierno de turno.

Hablaba en tono más alto que los demás, quería hacerse notar, propio de las personas de la caliente región del país donde creció. El estudiaba minuciosamente al público que se dirigía. Le agradaba que fuesen pueblerinos, compartía con mayor emoción sus experiencias ante los incrédulos oyentes, ganándose la fama de ser una eminencia, un escritor que no tendría que envidiarle nada a Vargas Llosa o García Márquez.

Con la llegada al poder de la izquierda, instaurándose un régimen totalitario, el experto salta talanqueras se sumo al proyecto de su amado pelo malo de Sabaneta. Iniciando su edad dorada en la literatura nacional, los años prolíferos de su vida.

Más veloz que Rin Tin Tin , se embarco en los proyectos de cooperativas, fundando su editorial, cuya junta directiva la conformaban su mujer e hijos. ¡Todo queda en familia! También fundo varias asociaciones civiles, todas supuestamente sin fines de lucro y con la benevolente intención de apoyar eventos culturales, literarios y enaltecer el orgullo patrio.

El dinero no le fue negado, al contrario, todos sus proyectos fueron aprobados, ahora no solo era un eminente escritor, también era un gran editor. Jactándose de haber publicado un cifra que superaba los ocho mil libros de noveles y descocidos escritores del país. El Bloque de Armas era un cuchitril comparado con su emporio editorial.

El destino lo hizo cruzarse con Bartolomeo Aranguren, un hombre mayor, con la mitad del cuerpo mas allá que de acá. El anciano tenia escrito cinco libros y le entrego los manuscritos al eminente Pacheco, defensor de los desamparados culturales, para que se encargada de editarlos y publicarlos. Con la mala fortuna para el señor Aranguren, pero buena fortuna para Pacheco, que moriría sin nadie que reclamara nada de su paupérrima herencia.

Pacheco imprimió los cinco libros, pero con la brillante idea de colocar su nombre como autor. El destino le sonreía, había encontrado la forma de aumentar su popularidad y prestigio ante los supervisores del régimen, que una vez al año le pedían cuentas de los recursos asignados.

Desde ese momento, viajo por todo el país, a los más recónditos pueblos, buscando escritores viejos, enfermos, sin familia y que estuvieran a punto de estirar la pata. Les prometía que la editorial cubriría todos los gastos y publicarían esas obras que nadie había leído nunca. Al llevarse los manuscritos, nada en digital, le daba largas al asunto, con excusas de estar esperando el depósito del ministerio, pero que por motivos de la batalla económica contra el imperio, debían esperar.

Alargando el tiempo, hasta que los escritores, ilusionados por ver su obra publicada, morían por falta de medicamentos o ineficiencia en el ambulatorio. Pacheco brincaba en un solo pie, celebrando, bailando una canción de la Billos Caracas Boys y terminaba el día comiéndose un patacón mollejuo. Luego asistiría al funeral, aparatando estar muy afligido por la pérdida de tan estimable amigo.

Durante todo esos años, fue publicando más libros, sus amigos quedaban sorprendidos, no podían creer que era alguien tan creativo, George R.R. Martín al enterarse de este escritor de otro mundo, le envió una carta pidiéndole ayuda para terminar su saga de Hielo y Fuego, era impresionante ver como publicaba un libro tras otro. Novelas, ensayos, cuentos, poesía, erotismo, realismo mágico, aventura, policíacos, infantiles, no existía genero ni estilo literario que escapara de su verbo piromántico. Era un verdadero escritor, una eminencia.

Fuente

Durante el bautizo de uno de sus libros, evento realizado en una librería de su natal ciudad, un joven se le acerco y le dijo que la portada era una imagen tomada de internet y los derechos de autor eran de un fotógrafo. Pacheco hizo lo que siempre hacia cuando se veía comprometido, durante mucho tiempo se encargo de propagar el rumor que sufría de una extraña mezcla del Síndrome de Klineferter, Edwars y Turner. Por tanto, la proeza de ser un aclamado escritor con tres mil libros de su autoría, era mayor y aumentaba su prestigio.

Pacheco sabía que era cierto lo que le reclamaba el joven. Encontró esa foto en internet, les paso un filtro digital con un programa de edición de fotografías y creaba su arte digital propio, según él, para ilustrar las portadas de sus prestigioso libros. El joven que puso en duda dicha originalidad, fue atacado por los fervientes defensores de la eminencia. ¿Cómo se atreve este inculto poner en duda a tan ilustre camarada?

La muerte de su máximo líder, lo puso en aprietos económicos, la nueva cúpula roja tenía otros consentidos culturales y las asignaciones para Giuseppe fueron recortadas. Ya no era el toñeco y debía buscar otras formas de mantenerse chupando de un tetero.

¡Al mal tiempo buena cara! Pacheco se hacía pasar por tonto, pero de tonto no tenía ni un pelo. Encontró en la tecnología una nueva aliada. Un familiar cercano le hablo de una plataforma que recompensaba con criptomonedas a los que escribían contenido excelente y original. ¡Bingo!

Pronto los medios digitales fueron el trabajo diario, sacando provecho de la extensa cantidad de obras de autores muertos, que tenía en su poder. Ante el mundo, físico y digital, era un escritor de verdad. Actuaba de la misma manera que hizo durante años, engañando a los incautos, creando una reputación digna de un premio nobel. Cuando le reprochaban algún error, se hacia el loco. Eso nunca le fallaba y siempre ganaba.

La nueva mina de oro debía explotarla al máximo. Para lograrlo, toda su familia se convertiría en escritores y blogueros. Hijos, primos, hermanos, sobrinos y hasta Huguin, el perro, al que pusieron ese nombre, en honor a su comandante eterno, tendría un perfil y escribiría relatos en ingles, español, francés y portugués. Fue todo un suceso. ¡Un perro escritor de cuentos y poemas! Los del record guinnes los visitaron en su casa para hacerle una foto, la noticia del perro bloguero se hizo viral en internet, pero en su país no se le prestó mucha atención, porque la gente estaba pendiente de saciar el hambre.

Pero al arribista Pacheco no le bastaba con lo que ganaba, siempre quería más, mucho más. Lo aprendido en sus aventuras revolucionarias. Embeber todo lo que se pueda, sin dejar para nadie.

La noticia de la muerte de Nicanor fue un milagro para sus ambiciones. El viejo fallecido sin herederos, nadie conocía un familiar cercano y solo había dejado una rancho con dos habitaciones llenas de basura, papeles que los vecinos, buscando algo de valor, no les parecían útiles. Llamaron a Pacheco, porque sabían que era amigo del difunto, que siempre lo nombraba como el editor que publicaría su obra maestra.

Con gran tristeza fue saludando a todos los habitantes del pueblo, entro a la casa de Nicanor y solicito lo dejaran a solas, para orar por su amigo del alma. Prometió que se encargaría de trasladar esa basura y lo pagaría todo. Los vecinos lo veían con gestos de admiración, para ellos, era un caballero de gran honor, capaz de hacer cualquier cosa por su amigo recién fallecido.

En la soledad de la destartalada vivienda, sintió como le subía la adrenalina, al ver una gran cantidad de manuscritos que llegaban hasta el techo. Tendría material suficiente para varios años, escribiría unos cincuenta libros más, para aumentar su credibilidad de reputado escritor, y usaría el resto para publicar todos los días con las cuentas que manejaba y ganar criptomonedas. Pero las que usaba no le bastaría, en su mente ya maquinaba tener que hacer unas cien cuentas nuevas, para atiborrar su codicia y nadie podría poner en duda su reputación, era Pacheco, el eminente escritor.


Fuente de la Imagen

-¿Esta historia continuara?

El Eminente Escritor – RELATO ( Spanish) | Ecency