Ya habían pasado 6 horas después de mi llegada y llego el anochecer y las luces de las viviendas empezaban a dar vida a la noche, y tenia que partir de nuevo a casa me esperaban otras 13 de horas de viaje, donde recorrí y conocí lugares un poco desérticas formados tal vez por el verano, pero con la satisfacción de a ver conocido tanta paz y tranquilidad refugiada y que algún día llegaría la hora del despertar.